Resumen del decreto de análisis jurídico del acogimiento residencial ( Marzo 2015)

Desde AGISAS  sobre el Decreto de acogimiento residencial, en general, consideramos oportuno realizar algunos comentarios:

1) El Decreto es realmente extenso. Contiene 112 artículos, 8 Disposiciones Adicionales, 3 Disposiciones Transitorias y 2 Disposiciones Finales.

2) Su contenido es bastante preciso. En un plano teórico, casi todo está muy bien definido y no hay muchas lagunas o vacíos. Es decir, el Decreto es lo suficientemente claro para que cada cual sepa qué función debe realizar.

3) De todas formas,  pensamos  que el problema radica en su no aplicación o en el mejor de los casos, en su aplicación insuficiente. Y aquí no caben excusas. Han transcurrido más de 6 años desde su entrada en vigor (se publicó en el BOPV un ya lejano 8 de julio de 2008) y no puede ser que el Decreto en muchos lugares sea un papel mojado. Allá donde se incumpla habría que exigir su cumplimiento, sabiendo además que no existe ninguna razón legal para que el Decreto no se aplique.

4) A este respecto, convendría analizar si aquellos a quienes la Administración adjudica la gestión de los pisos, adquieren el compromiso de actuar de conformidad con el Decreto 131/2008. Es decir, si en las bases de la convocatoria del concurso al que concurren, se contempla un punto donde se indique algo similar a “el adjudicatario se comprometerá a actuar de conformidad con el Decreto 131/2008”.

Si es así, y después resulta que el Decreto se incumple de manera sistemática, habría que analizar dos cuestiones: una, si es posible solicitar a Diputación la rescisión del contrato de dicha adjudicataria por incumplir uno de los puntos de las bases de la convocatoria y dos, el papel que Diputación debe tener, dado que  entendemos que no puede cargar todo el peso del incumplimiento sobre la adjudicataria.

Expuesto lo anterior, se procede propiamente dicho, al análisis de la cuestión de los ratios y del hecho de si los auxiliares pueden o no trabajar de día.

 

-Ratios:

Es el artículo 109 del Decreto 131/2008 quien regula los ratios (“ratios mínimas de personal de dirección y educativo”).

El ratio que se fija es el mínimo. No existe por tanto, ningún ratio máximo.

Para los centros residenciales, centros de emancipación y pisos de acogida:

-Dirección: 1 director  para todo el centro. No obstante, es posible que una persona pueda ser director en más de un centro, “en función del tamaño del recurso de acogimiento residencial”. Nada se indica sobre qué se quiere decir “en función del tamaño”.

-Equipo educativo: El ratio se fija tomando como referencia que en el acogimiento residencial haya  12 menores de edad y se distingue entre el día y la noche y en función del programa que se lleva a cabo.

Dicho lo anterior, durante el día, la figura del auxiliar educativo (a diferencia del educador), solo aparece en el programa de atención a la primera infancia. Omito las definiciones entre educador y auxiliar educativo, si bien estas pueden fácilmente encontrarse en la lectura del artículo 106.2.a) y b).

Siendo ello cierto, existe un párrafo que permitiría abrir la puerta a que –en determinadas condiciones- los auxiliares pudieran trabajar también de día. Se halla en el artículo 109.1.b.), cuando indica que “Los recursos de acogimiento residencial podrán contar, además, con el personal auxiliar de apoyo que estimen conveniente atendiendo a las necesidades y características de la población acogida”.

Su redacción es deliberadamente ambigua, pero esa puede ser una vía que permita a los integradores/as poder trabajar también de día. Eso sí, se debería cumplir la condición de “atendiendo a las necesidades y características de la población acogida”, e incluso en ese caso, se insiste en que “podrán contar, además, con el personal auxiliar de apoyo”. No dice “deberán contar”; sino que “podrán contar”. No es una obligación, sino que se trata de una opción. Pero como opción, está ahí y no cabe ignorarla.

Por la noche, los auxiliares educativos pueden trabajar en distintos programas, sean éstos básicos de atención, de acogida de urgencia, así como en programas especializados de atención a adolescentes con problemas de conducta, incluso cuando estos sean graves.

En un programa básico de atención habrá 1 auxiliar por piso. Si se habla de un centro, tiene que haber además del auxiliar, un educador o una persona técnica disponible para las situaciones de urgencia.

Si se trata de un programa de acogida de urgencia, por cada 12 niños, tiene que haber un educador y un auxiliar; es decir, debe de haber 2 personas de manera obligatoria. Lo mismo ocurre cuando hablamos de atender a adolescentes con problemas de conducta. Sin embargo, si

estas conductas son graves, habrá un educador y un auxiliar por cada 5 adolescentes (y no por cada 12).

Si el programa es de atención a la primera infancia, por cada 6 niños, habrá un educador y  un auxiliar. No dice “o”, dice “y”. Por tanto, tiene que haber 2 personas.

Por último, si se trata de un piso de emancipación, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 109.2.b) del Decreto, el párrafo nos indica que “si las necesidades de las personas atendidas o el programa de emancipación así lo aconsejaran, la estructura contará con personal auxiliar educativo.” Por tanto, se abre la puerta a que los auxiliares puedan trabajar en ellos, siempre que “las necesidades de las personas atendidas o el programa de emancipación así lo aconsejaran”.

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